sábado, 6 de noviembre de 2010

 A dónde van las palabras que no se quedaron?
 A dónde van las miradas que un día partieron?
 Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarron?
 O se acurrucan, entre las endijas, buscando calor?
 Acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren
 pasar?
 Acaso nunca vuelven a ser algo? acaso se van?
 Y a dónde van? a dónde van?

 En que estarán convertidos mis viejos zapatos?
 A donde fueron a dar tantas hojas de un arbol?
 Por donde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mi?
 A dónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
 A dónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de
 alumbrar?
 Acaso nunca vuelven a ser algo? acaso se van?
 Y a dónde van? a dónde van?

 A dónde va lo común, lo de todos los días?
 El descalzarse en la puerta, la mano amiga?
 A dónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
 A dónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
 A dónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
 Acaso nunca vuelven a ser algo? acaso se van?
 Y a dónde van? a dónde van?



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