domingo, 20 de diciembre de 2009

Entraste sin preguntar,
acomodaste tu risa en mi cama sin sueños.
La tarde tartamudeaba
sus primeras sombras en el ventanal.
Yo te empezaba a contar
que no puedo convidar más que promesas rotas

vos te burlaste al oído:
'Mentime despacio, servime otra copa...'.
Y me invitaste a pasear a la orilla de tus tobillos,
y antes que el sol nos salpique dijiste:
'Adiós cantor, no tomes frío...'.



martes, 15 de diciembre de 2009



Critica o alabanza... 2 grandes!

sábado, 12 de diciembre de 2009

La espera




 Esa mañana amaneció igual que las anteriores. Los minutos pasaron lentamente sin que nadie percibiera nada, ni creyera que habría algo peculiar en ese día. Ninguno tenía previsto que sucediera esa tarde, ni que la sorpresa y la conmoción ingresaran a su vida de esa forma tan abrupta. Todos siguieron con su ritmo habitual, ese que venían llevando durante días y días, con esa rutina agobiante y estresante que los tenía desconectados de la realidad, sin que pudieran sentir ni percibir el mínimo indicio.  
  A todos los desconcertaría, menos a ella.
  Esa misma mañana él se acomodó sobre un costado con la extraña seguridad de que hoy sería el día que tanto había esperado. Durante meses lo había planeado, imaginándose cómo sería ese momento; programando fechas, ajustando horarios, y hasta más de una vez se había arrepentido, cambiado de opinión, prefiriendo el cálido ambiente de su hogar. Pero ahora ya era un hombre, y sabía que era hora de ponerse firme y enfrentar la realidad, no podía seguir viviendo en esa burbuja eternamente.
  Escuchó motores de autos, el susurrar del viento, y una extraña melodía que le cantaba casi al oído, todos ellos ajenos a él, como en universos paralelos separados solo por una cálida y delgada pared. Sabía que una vez que pusiera en marcha su plan, no tendría forma de volver atrás, y esto le disgustó.
  También estaba al tanto de que todos los conocimientos y secretos que conocía sobre la vida, se le olvidarían al salir, y que tendría que empezar de nuevo, pero no solo. Finalmente podría ver a esa mujer que tanto le había brindado durante esas largas semanas, había sido ella la que lo había acompañado día tras día, brindándole palabras de apoyo y cariños que lo hacían sentir extrañamente dichoso. Ante este recuerdo sintió un extraño calor en el pecho, una sensación que no había experimentado antes y que lo conmovió. Ella sería la única que advertiría su llegada.
  Sintió como los minutos y segundos pasaban, acercándose al gran momento.
  Comenzó a impacientarse, a sentirse incómodo, a luchar con su burbuja, sintió que le faltaba el aire y que era oprimido de una forma salvaje. Los minutos y las horas pasaban, no supo cuánto tiempo duró su dolor, hasta que repentinamente se sintió desterrado de sí mismo, expulsado aturdidamente hacia la realidad. Lo abrumó al punto de ahogarlo, se arrepintió de su llegada, quiso volver hacía atrás, retroceder el tiempo y regresar a su cálido hogar, pero sabía que no había marcha atrás, nuevas sensaciones comenzaban a envolverlo y a agobiarlo.
  Visualizó un cuarto blanco, tan blanco que le quemaban los ojos, los ruidos le aturdían las orejas, y la nariz le picaba, sentía su cuerpo pegajoso y manos heladas rodearlo. Sin poder controlarlo, dejó que un grito, un llanto desde lo más profundo de su alma abarcara la habitación, cerró sus ojos por completo, convencido que nadie había visto que alguna vez habían estado abiertos, decidido a dormir esa parte de sus sentidos, al menos por un tiempo, hasta que el resto del cuerpo se acostumbrara. Sintió que desfilaba entre varias manos, hasta llegar finalmente a las de ella...
Se sintió completo, entero, que lo que tanto había ansiado se hallaba en esos acogedores brazos, en ese perfume único que transmitía su piel. Toda la confianza que necesitaba se hacia presente allí. Apagó su llanto, y se dejó embargar por el placer, por el amor. Se acomodó sobre un costado, dejando que el cansancio llegara a él, que ese nuevo libro que era el de los sueños se hiciera presente. Y aún sabiendo que hoy había conocido solo una parte de lo que era sentirse vivo, y que todavía le quedaba mucho por  descubrir... sonrió, dejó que esa minúscula mueca de felicidad se manifestara en su rostro.
Y mientras él se adentraba a las páginas de los sueños, la mujer lo observó dulcemente, con los ojos brillando agua salada. Lo miró  y sonrió del mismo modo, descubriendo realmente como era sentirse viva, como era dar vida.


miércoles, 9 de diciembre de 2009



Oh Tony, permiso tu nombre está aquí
aunque no te siga
yo te siento en la armonía

Hoy yo siento que llegas a mí
a curar mi mal

viernes, 4 de diciembre de 2009




si todo lo que te lastima el tiempo lo hace durar hasta que seas consciente que no te hace daño si yo no se lo digo a nadie, pero me di cuenta que pudo ser peor, que no fue para tanto y vos preguntarás por qué esperamos tanto solo para tomar impulso y llegar más alto